La creación de niebla es otro de los efectos que podemos realizar a base de anhídrido carbónico o dióxido de carbono sólido y también en fase líquida.
En el mercado existe una variedad importante de instrumentos para la creación de humo con productos químicos basándose en mezclas de agua con glicoles con diferentes niveles de sofisticación.
El humo creado habitualmente por este tipo de máquinas suele ser de rápida difusión y poca permanencia. Para conseguir efecto de niebla permanente y a baja altura es necesario utilizar anhídrido carbónico sólido o acoplar a las máquinas convencionales de humo, máquinas de generación de hielo seco a base de anhídrido carbónico líquido.

 

 

En el primer caso, el CO2 sólido se deposita en un recipiente y paralelamente se tiene otro recipiente con agua que se calienta por medio de una resistencia eléctrica. El recipiente con CO2 sólido se introduce en el agua lentamente e inmediatamente se produce el fenómeno de la sublimación del mismo dando lugar a una intensa niebla de CO2 que se dirige a la zona de uso con elementos de transporte adecuados y ventiladores.

Otra forma de crear humo es la basada en nitrógeno liquido. En este caso, las máquinas de producción de niebla con nitrógeno líquido lanzan una fina capa de este gas en forma de spray al aire, rebajando la temperatura y condensado la humedad atmosférica para dar una apariencia de niebla natural.
Para crear diferentes grados de espesor se puede mezclar el nitrógeno con agua para dar más consistencia al efecto. Como en los casos anteriores el resultado final dependerá en muchas ocasiones de los factores climáticos y atmosféricos. El nitrógeno líquido se puede suministrar en recipientes móviles y en tanques criogénicos que ofrecen al usuario plenas garantías de seguridad

Es básico tener precaución en cuanto al posible desplazamiento de oxígeno y los problemas de asfixia que ello pudiera causar.