Actualmente y debido al aumento de las necesidades de agua en las grandes ciudades, no siempre se puede escoger un agua potable que reúna las condiciones idóneas para su suministro a través de la canalización y tubería de distribución.

El agua potable es, hoy en día, un recurso natural cada vez más difícil de obtener, por lo menos con las características físico-químicas y organolépticas adecuadas. La creciente necesidad de este bien, nos obliga a a que todas las fuentes existentes sean optimizadas.

Carburos Metálicos ofrece soluciones aplicables al proceso de potabilización de aguas para consumo. Soluciones que además, pretenden sensibilizar de alguna manera a los operadores privados o los servicios municipales que, cotidianamente, tienen que asegurar el suministro regular y de calidad del agua, a los consumidores finales.

Agua blanda o agresiva

Podemos encontrarnos con aguas muy blandas, consideradas aguas agresivas. Un agua de estas características puede, cuando las condiciones del medio lo proporcionan, dar origen a fenómenos de corrosión. Tiende a disolver el carbonato cálcico de las tuberías de fibrocemento, debilitando las paredes y dando turbideces. Si, además, la tubería es de hierro y carece de protección de CaCO3, sufre un ataque del agua por corrosión, dando color y turbidez.

Esta situación proviene del hecho de encontrarnos con aguas naturales poco mineralizadas y con un exceso de CO2 agresivo.


Mecanismo de corrección agua blanda con CO2

La aplicación de dióxido de carbono posibilita disminuir o eliminar una de las causas del ataque electroquímico. Así, un aumento de alcalinidad origina la deposición de una ligera película que protege la estructura del ataque corrosivo.
La introducción del anhídrido carbónico en las tuberías regula un estado de equilibrio entre los bicarbonatos disueltos, el carbonato cálcico incrustado y el CO2 añadido, según la siguiente reacción:

CaCO3 + CO2 + H2O = Ca(HCO3)2

Por tanto, se aconseja el empleo de CO2 en combinación con cal o hidróxido cálcico, para aumentar la dureza del agua. Esto es muy interesante en el caso de aguas totalmente desalinizadas o con grados de dureza muy bajos. Este proceso se conoce con el nombre de remineralización, y es muy importante en plantas potabilizadoras, ya que el agua blanda es indigesta.

Para evitar que precipiten las sales causantes de la dureza del agua, es necesario que exista una cantidad de CO2 libre en equilibrio y proporcional a la concentración de bicarbonatos cálcicos y magnésicos. A esta concentración de CO2 libre se la denomina CO2 equilibrante. Cuando la concentración de CO2 libre es excesiva, actúa como ácido carbónico de carácter agresivo. Si, en cambio resulta insuficiente, precipitan los carbonatos cálcicos y magnésicos, formando sedimentos de difícil separación.

El equilibrio buscado con la adición de cal y CO2 (que se controla con el ajuste del pH de equilibrio), es proporcionar a las tuberías metálicas, costras calizas que se eliminan bajando el pH por adición de CO2 para que se produzca un ligero desequilibrio, realizándose ciclos lo más largo posible de incrustación-desincrustación o también podríamos decir dureza-agresividad.

Ventajas del proceso

  • Disminuir o eliminar una de las causas del ataque electroquímico del agua
  • Aumentar la dureza del agua en combinación con cal o hidróxido cálcico
  • Prevenir las incrustaciones. Evita los efectos provinientes de un agua blanda, tales como indigestión y mejora el sabor
  • Regular el estado de equlibrio entre los bicarbonatos disueltos, el carbonato cálcico incrustado y el CO2 añadido
  • Mejorar la calidad del agua de salida en las plantas potabilizadoras.

Sistemas de inyección

El proceso de remineralización carbónica es un proceso completamente autónomo y capaz de ajustarse para suministrar la cantidad de gas requerido según las necesidades del medio en el que se actúe.

Existen diferentes sistemas de inyección: inyección directa en tubería, mediante parrilla de difusores en el fondo de una balsa, mediante la recirculación del agua a tratar, etc... y se diseña, en cada caso, la solución óptima adecuada a cada situación particular.

Las características del CO2 como producto alimentario, supone un tratamiento seguro para la salud de los consumidores, así como ofrece una estabilidad continua de las características del agua tratada. Su reducida inversión y la facilidad de adaptación de los sistemas de suministro, hacen de este proceso, un sistema de rápida instalación, sin necesidad de paradas en el abastecimiento del agua en las redes públicas.


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